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miércoles, 3 de julio de 2013

SUBA

Que la vida te puede cambiar en un minuto es algo que se aprende viviendo... Lo que voy a contar ahora sucedió, me sucedió, el otro día y quiero contarlo no para quedar yo bien ni para mostrarme como ejemplo de nada, que no lo soy, sino porque tal vez pueda servir a otras personas. Fue más o menos así:

Eran poco más de las dos de la tarde y hacía bastante calor, como por otra parte es normal en el mes de julio en Fuenlabrada, y vengo en mi coche, solo, dirección a casa, a comer. Circulo despacio y con las ventanillas completamente abiertas, intentando que la brisa cálida del exterior ventilara un poco el ambiente cargado del interior del automóvil. Me toca esperar en todos los semáforos de la calle Móstoles, tuerzo a la derecha en la fuente de Vogue, llego hasta el paso de peatones y giro a la izquierda por la calle de la Arena. Estoy llegando. Avanzo despacio, con el sol rebotando en el parabrisas, cuando a lo lejos veo que un par de personas bloquean la calle. De lejos no lo aprecio bien, pero parecen discutir. Poco a poco me acerco a ellos. Un hombre y una mujer. Espero que al verme venir se suban a la acera. Debo aminorar por ello. De repente, el hombre, en un arrebato de furia, suelta el brazo y le da un puñetazo a la mujer en la cabeza. Un puñetazo. Así, como lo lees.

Esto, que es muy fácil de describir, es muy desagradable de contemplar. El cuerpo se me contrae, el vehículo sigue avanzando muy lentamente con su inercia, el eco del puñetazo llega en ondas hasta mí una y otra vez. Finalmente piso el freno porque ya estoy pegado a ellos. Efectivamente se trata de un hombre, si es que merece este nombre, que se aparta, y de una mujer quien, con la cara ensangrentada, se acerca hasta la ventanilla abierta y me suplica, me grita:

- ¡¡POR FAVOR, LLAME A LA POLICÍA, POR FAVOR, POR FAVOR!!

Es una mujer mayor que yo, con una pañuelo en la cabeza, con buena dicción de castellano pero ligero acento tal vez magrebí. Detrás de mí ya hay otros coches que tienen también que detenerse porque la calle es de único sentido. La miro. Sí. Es sangre. Sangre de verdad. Sí. Es una mujer. Asustada. Desesperada. Sin otra salida que pedirme a mí, un desconocido, la primera persona que tiene a mano, que llame por favor a la policía.

Es entonces cuando me toca actuar. ¿Qué hacer? ¿Irme a casa y llamar a la policía como me pide? ¿Y dejarla entonces allí, junto a aquel hombre que la acaba de golpear y al que de momento no veo y no sé dónde está? ¿Y la policía cuánto tardará en venir? ¿Será demasiado tarde entonces?

Como digo, hay minutos que cambian una vida y este es uno de esos. No tal vez para mí, pero sí para ella. Así que en una décima de segundo veo que la mejor solución no es llamar a la policía desde mi casa. No, no voy a hacer eso.

- Suba

Le indico señalando a la puerta de copiloto. Y la mujer sube. Sube y arranco y poco a poco nos alejamos de aquella calle abrasada por el sol y la sangre. En principio no hablamos, sólo la escucho llorar. El corazón se me encoge, tal vez por eso no reacciono hasta pasados unos segundos tras los que le ofrezco un paquete de pañuelos de papel que llevo junto a la palanca de cambios.

- Ya tengo - me dice.

Es entonces cuando me atrevo a girar la cabeza y puedo ver como con su pañuelo intenta limpiarse la sangre y las lágrimas del rostro. Su miedo es tan grande que noto como se me hielan los huesos en plena tarde del mes de julio. No me salen las palabras, no llevo -raro en mí- la radio puesta, tan solo el ronroneo de motor nos acompaña. Aunque pronto otro sonido surge de la nada: el teléfono móvil de ella, que con el típico sonido enervante tirurirurí parece amenazarnos desde lejos.

- Es mi marido. Me ha pegado.
- Sí, lo he visto
- Es porque mi marido... - Y trata, entre sollozos, de explicarme toda una serie de causas que han desembocado en esta agresión estúpida en mitad de la calle.
- Por favor, tranquilícese, a mí no hace falta que me cuente nada ahora. Tampoco tiene que contestar al teléfono. Sólo intente tranquilizarse, vamos a la comisaria como usted me pidió y allí contará todo.

Y no contesta al teléfono, que sigue sonando y sonando, cada vez más lejano. Llegamos a la comisaria y pasamos varios filtros de policías que nos ven y que nos van dirigiendo a diversos lugares. Ella me sigue y parece más relajada, más segura, aunque su cara es un poema, un auténtico poema que yo no creo ser nunca capaz de escribir. Un poema de dolor arrastrado durante generaciones, un poema de vida o muerte en un minuto.

Y por fin un agente nos sienta en un despacho. Allí caigo en la cuenta de que a pesar de toda esta aventura desagradable que estamos viviendo juntos no sabemos cómo nos llamamos cada uno, así que le pregunto:

- Yo me llamo Antonio, ¿y usted?
- M.
- Encantado

Y no puedo seguir porque ahora, más tranquilo, noto como las lágrimas de M. no son solo suyas, son de mucha más gente de aquí y de allí, de antes y de ahora. Y también son mías, así que no digo nada más porque no puedo, intento no llorar. Y lo consigo, pagando con ello el precio del silencio. Hasta que el agente vuelve.

Y las cosas funcionan así, por si alguna vez te has preguntado cuál es el protocolo en casos de violencia de género: Un par de agentes se llevan a M. al ambulatorio para realizar un parte de lesiones, un patrulla ya está de camino de su casa para detener al marido y yo ya estoy declarando como testigo. Cuando termino, el agente me dice que esa misma tarde me llegará a casa una citación para el juzgado y que mañana por la mañana se celebrará un juicio rápido.

Y así es. Por la tarde recibo la citación y por la noche me cuesta dormir, pese a lo agotado que me ha dejado el día, sus vicisitudes y sus calores. Todavía no ha terminado todo. ¿Se celebrará el juicio? ¿Se retirará la denuncia? Lo único que sé es que a mí no me valen poses de crítico de boquilla contra la violencia de género, que soy testigo y que tengo que ir y ayudar en lo que pueda a esa mujer con la que la casualidad ha querido que me cruzara. L. me dice:

- Ha tenido suerte de encontrarse contigo. Otro hubiera pasado de largo y no hubiera ni llamado a la policía, como ella pedía. Otro no madrugaría para ir al juicio.

Y pienso:

- No sé si es suerte. No sé si yo soy más que nadie por eso. Es más, no lo soy. Hago lo que cualquier persona haría. Cualquier persona que se quiera llamar persona. No me interesa lo que puedan hacer los que no merecen ser llamados así. No quiero ser como ellos, aunque en el fondo nos parezcamos. Y yendo es como tengo la oportunidad de decirme a mí mismo quien soy. Nada más.

Así que allí estoy, en el juzgado, a la mañana siguiente. El juicio se retrasa, pero a eso del mediodía declaro lo mismo que en comisaria y me marcho. Regreso a mi casa cansado y somnoliento, pero tranquilo. En un minuto, en mucho menos, fui testigo de una agresión y en un décima de segundo decidí que aquella mujer subiera en mi coche. No es que mi vida haya cambiado, es verdad, supongo que todo esto el tiempo lo irá erosionando hasta quedarse finalmente en una anécdota que contar cuando venga a cuento. Pero espero de verdad que se haya cumplido el deseo de M., el deseo que me dijo cuando intentaba contarme la génesis de aquel puñetazo, punta de iceberg de una vida manchada por la violencia:

- Que se vaya, que se vaya de mi vida, sólo quiero que se marche y no verle más.

Sí, M., ojalá tu vida sea tuya, de quien tú quieras y de nadie más, y ojalá nadie te vuelva a poner la mano encima si no es para acariciarte viejas cicatrices. Y que la vida te sonría, que es algo que yo no pude hacer mientras te acompañaba el otro día a la comisaría de policía de Fuenlabrada. Espero que me comprendas. Cuando nos despedimos me diste las gracias. Pero soy yo, yo, y mucha gente más quienes te damos las gracias a ti, mujer valiente.

sábado, 8 de junio de 2013

SALA LACALLE 3

 Este fin de semana vuelve a la carga por tercer año consecutivo el evento de arte callejero más impresionante de Fuenlabrada: el SalaLacalle... Como podéis ver en los afiches que adjunto el fin de semana  será muy completo y podremos ver de todo. Personalmente yo participaré en algunos de los eventos del domingo: se representarán algunas de mis obras de teatro como siempre a cargo del grupo Ensayoerror Teatro Quántico, haré de árbitro en un fenomenal combate poético que contará con las mejores voces del panorama actual y que dará la alternativa a muchos poetas locales y por último estaré en el puesto de locutor de radio narrando lo que por allí suceda, ya que el evento íntegro se retransmitirá en directo por esa fenomenal emisora que es Radio CCK... Imperdonable perderse esta cita, no te digo más...

Escúchalo TODO en directo en este enlace: http://cckradio.es.tl/

jueves, 6 de junio de 2013

KONZIERTO SOLIDARIO KILO

Este sábado 8 de junio actuaré en el "Konzierto solidario Kilo", una iniciativa solidaria que tiene como objetivo recaudar kilos de comida para el comedor social "La Casita" de Fuenlabrada. 

Habrá poesía, música y muy buen ambiente y tendrá lugar en el inconmensurable Mesón Kiebro Fuenlabrada a partir de las 19h. El precio de la entrada es un kilillo de comida no perecedera, ya sabes cómo funcionan estas cosas.

En el cartel tenéis todos los detalles, así que allí nos veremos...



miércoles, 29 de mayo de 2013

EL LIBRO DE "EL HERRE"

"El Herre", o Fran, o tantos otros apodos pertenecen a Francisco José Herrero Juárez, su libro se titula "Morir jóvenes o morir sin entendernos" y lo presenta este viernes en el ayuntamiento antiguo de Fuenlabrada.


No voy a decir de qué trata porque si pinchas sobre el cartel del evento leerás una magnífica sinopsis que ya dice lo que hay que decir y que nos descubre un libro autobiográfico de un tío luchador, honesto y al que la vida le ha dado cien patadas, pero a quien nunca le falta una sonrisa, un comentario chistoso, una palabra verdadera... Y eso resume el libro y su persona: lucha, honestidad, sufrimiento, sonrisa, humor y verdad. Todo junto. Y yo tengo la fortuna de ser amigo suyo y de que me haya llamado para hacer de presentador del evento para estar junto a él en este trance:

- ...Porque tú tienes más experiencia en estas cosas, Antonio
- Y porque soy tu amigo
- Claro, por eso también... ¡Venga, un abrazo!

Y nos damos un abrazo, como siempre que nos vemos o nos despedimos...

Así que este viernes a eso de las nueve, si quieres, también te podrá dar un abrazo a ti, claro que sí. No tienes más que pasarte a saludarnos. Será divertido, habrá música en directo de la mano de Tip Toeing y seguramente que nos reiremos mucho, como no puede ser de otra manera juntándonos dos personajes como nosotros...

sábado, 11 de mayo de 2013

FUENLABREÑOS POR EL MUNDO

Hoy sábado a partir de las 20:30h. estaré junto con otros poetas, escritores y cuentacuentos de Fuenlabrada invadiendo el barrio madrileño de Malasaña, en concreto podrás vernos en el bar Diablos Azules, muy cerca de metro Tribunal, en la calle Apodaca número seis.


Además, después de nuestra intervención, habrá una sesión de micro abierto para que cualquiera, incluso tú si quieres, recites tus propios poemas, seas de donde seas.

Esta será ocasión también, si lo deseas, de conseguir mi disco "Gritos desde el extrarradio" antes de que se agote, así que como ves te estoy proponiendo un plan inmejorable. Creo.


martes, 23 de agosto de 2011

ATAQUE PSÍQUICO: CRÓNICA

Dicen que uno de los éxitos de la visita del papa es la inspiración que este anciano ha insuflado en los jóvenes católicos con su mera presencia. No seré yo quien lo niegue. De hecho, sólo de pensar que el papa vendría a Madrid a cambio de cincuenta millones de euros en un contexto de recortes sociales a mí mismo me resultó lo suficientemente motivante e inspirador como para escribir una performance teatral llamada “ataque psíquico contra el papa”, inspirada en una aventura similar que se había representado en Barcelona el año pasado…

Foto tomada por Itsuki Katsura

El caso es que el viernes pasado acudo al lugar elegido para la representación; la plaza del ayuntamiento nuevo de Fuenlabrada, donde me encuentro con hasta doce (12) policías que allí nos estaban esperando. No está mal para un ataque psíquico. En este detalle creo que tal vez hemos superado al de Barcelona. También aprovecho para agradecer a la policía de Fuenlabrada su confianza en el éxito de mi ataque psíquico, por lo visto mayor aún que la mía propia y la de todos los que colaboramos en su representación. Un ataque psíquico no es algo para tomárselo a broma, supongo que pensaron.

Al poco de llegar allí, uno de los agentes, muy amable, se acercó y nos preguntó:

-          ¿Quién es el responsable de todo esto?
-          Yo mismo – le digo.
-          Documentación, por favor
-          Aquí tiene – Y le dejé ver mi nuevo y flamante DNI electrónico.

El agente, muy profesional, transcribió todos mis datos a un papel, incluida mi fecha de nacimiento junto con otros detalles menores, hecho algo difícil de comprender para mí ya que ese DNI me lo dieron en la propia comisaría de Fuenlabrada y supongo que con apuntar mi número deberían tener ya a su disposición todos mis datos en un instante. En fin, qué más da…

-          Hemos nacido el mismo día – Me dice el agente al devolverme el documento
-          Vaya, qué casualidad – Le respondo, aunque por no liar más la cosa omito decirle que mi fecha de nacimiento, 18 de julio, me parece un día nefasto.
-          ¿Cuánto durará la concentración?
-          No es una concentración, es una representación teatral. Suponemos que quince minutos [al final duró prácticamente media hora]. Y es una obra de humor, lo van a pasar bien, espero…
-          Sí, ya que estamos aquí…
-          Mejor aquí que dirigiendo el tráfico bajo el sol con este calor, ¿no? Ademas que allí, donde se han puesto ustedes, da la sombra
-          Sí, es verdad

Mientras mantengo esta absurda conversación con el agente que parece ser el jefe (y digo absurda porque sigo sin entender que una representación de teatro de calle requiera tanta vigilancia policial) otro de los agentes observa una de las estampitas que hemos preparado para repartir entre el público. Dicha estampita lleva una oración compuesta por mí mismo que utiliza la estructura del padre nuestro antiguo. Como parece que la lee con cara divertida le digo:

-          Quédesela si quiere…
-          ¿Eh? ¡Ah! No, no… Muchas gracias…

Creo que no aceptó mi regalo porque me parece que es una premisa que han de cumplir los agentes de servicio, aunque no estoy seguro de ello, la verdad. Lo cierto es que ambos fueron muy amables y que este grupo de doce policías nos observaron en la distancia durante la representación en silencio y con respeto. Espero sinceramente que se lo pasaran bien.

No tuvieron tanta suerte sin embargo dos amigos míos, una pareja, que se acercaban a ver la performance atravesando la estación de tren de Fuenlabrada Central. Allí, otro grupo de policías trataba de controlar a quienes se dirigían a participar en el ataque psíquico.

-          ¡Eh! ¡EH! ¡VOSOTROS! –les espetó un policía.
-          ¿Sí?
-          ¿Vais a la concentración?
-          ¿Concentración? No, no… vamos al otro lado, que hemos quedado con unos amigos
-          No. Vosotros vais a la concentración.
-          ¿Qué concentración? Hemos quedado allí, al otro lado de la estación, con unos amigos
-          Documentación, por favor.

Y nada, que les dan los DNIs. Este primer agente se los pasa a un segundo que, comunicándose con su base (supongo), dice por radio:

-          Tenemos a dos violentos

Para asegurarse de que estos dos amigos no son terroristas psíquicos (supongo) les ordenan:

-          ¿Qué lleváis en el bolso? Vaciadlo
-          No llevamos nada…
-          ¡Vaciadlo!

¿Y qué pensáis que llevaban en el bolso? Pues lo que cualquiera se puede imaginar: paquetes de pañuelos, las llaves de casa, la funda de unas gafas, papeles…

-          ¿Y este papel?
-          ¿Qué papel?
-          Este papel. Es una factura de una tienda. Aquí pone que habéis comprado pintura y brochas. ¿Es para hacer pintadas?
-          No
-          ¿Seguro?

En estas, a mi amigo lo llaman al móvil…

-          No lo cojas, ¡cuelga!
-          Es que, como le digo, hemos quedado con unos amigos. Y nos están llamando porque tardamos.
-          ¿Estáis en contra del papa?
-          ¿Qué? No, no…
-          Pues venga, marchaos… Tomad vuestros carnets…

Todo estos hechos colaterales los cuento porque no me apetece hacer una crónica del evento. Está grabado en vídeo y subido a youtube en dos partes de unos ocho minutos cada una, así que si alguien quiere ver un amplio resumen de lo que hicimos no tiene más que pulsar aquí para la primera parte y aquí para ver la segunda. Cuento estos hechos adyacentes también porque no me entra en la cabeza -ni me sigue entrando- que en pleno siglo veintiuno hasta doce policías en la plaza, tres en la estación de Fuenlabrada central y otros varios en calles aledañas y de paisano vigilaran un “ataque psíquico” y se preocuparan tanto por identificarnos y observar qué hacíamos en cada momento. No me entendáis mal: no me molesta, me sorprende. En realidad para mí (y lo digo totalmente en serio) fue un placer y un honor tener a tantos policías de público en una de mis actuaciones. Incluso espero que no sea la última vez. Lo que me deja alucinado es que tal vez, ahora, en una ficha policial de la comisaría, apareceré descrito como “atacante psíquico anticlerical” o algo similar, no sé cuál será el término que reservan a los de mi calaña, aunque me encantaría saberlo, la verdad…

Cuando terminó la performance, y como estaba anunciado, dejamos alrededor del monumento a las víctimas del 11M que hay en esa misma plaza un buen número de flores blancas y encendimos velas blancas por “todas las víctimas del fanatismo religioso”, lo cual obligó a la policía a intervenir una vez más:

-          Limpiad todo eso. Esto es un monumento a unas víctimas, no es lugar para depositar flores ni encender velas… (sic)
-          ¿?
Foto tomada por Itsuki Katsura

Absurdo. Pero así lo hicimos: retiramos todo, flores y velas, como nos indicó la policía. A fin de cuentas ellos sólo cumplen órdenes.

miércoles, 15 de junio de 2011

MUCHA POLICÍA EN FUENLABRADA

Este jueves a partir de eso de las nueve y media de la noche se presenta en la Cervecería Badabar de Fuenlabrada (C/ del Berro) el libro "Mucha Policía" de Juan Bautista Moreno...

Yo participaré, pero es que además están invitados poetas tan grandes como Paz Hernández, Delia Aguiar, Juan Luis Pérez Montoya y mi reciente amiga Maria Antonia Gutiérrez...

La verdad es que la cosa promete: hablaremos sobre la policía, leeremos cosas del libro de Juan Bautista (un saludo desde aquí) y luego montaremos un mini jam session donde también estáis invitados a participar todos los que queráis. Tomaremos algo en el bar, fumaremos en la calle y etc. etc. yo qué sé qué más, lo que tenga que ser será...

Pues lo dicho, que allí nos vemos!

lunes, 13 de junio de 2011

EL TRABAJO MATA

El sábado bajé a la asamblea de indignados de mi ciudad: Fuenlabrada. Esta asamblea se reune justo enfrente del ayuntamiento, a la vera de una especie de escaleritas de piedra que forman un ágora similar a un anfiteatro urbano. Es un lugar en el que suele haber chavales patinado aprovechando los desniveles, peldaños, barandillas, etc. Ahora además, en un sitio para indignarse bien a gusto, pese al Sol de justicia que caía a las doce del mediodía, cuando bajé el sábado...

Pues bien allí estaba yo entonces, sentado en la parte alta de las escaleras. Los temas de la asamblea se iban sucediendo: intervenía una chica joven, luego un señor más mayor, luego un anciano, y luego un chaval.... Muchos son amigos míos y sé cómo están: sin curro, sin pasta, algunos viviendo con los padres aunque tengan mi edad, currando de lo que pueden o directamente sin poder trabajar de nada... En cierto momento, alguien empezó desde lejos a gritarnos cosas como "etarras", "hijosdeputa" o "buscaos un trabajo". No le hicimos caso, pero equiliquá!

No hay trabajo, se quejan (nos quejamos) y el que hay, ¿dónde está? ¿en qué condiciones? Recuerdo uno de los lemas que he leido en Sol y en otras partes estos días: MANOS ARRIBA, ESTO ES UN CONTRATO, dice su texto.

Pero claro, puede ser peor -siempre puede ser peor- que un simple "manos arriba", la cuestión puede ser peor que un robo: el trabajo precario puede matar. Ya. Ya sé que lo único parece matar es el alcohol y la velocidad, pero no, amigos: el trabajo precario puede matar. Y lo hace, y mucho.

Es curioso estar hablando de estos temas en la asamblea y que justo en ese mismo momento, enfrente de mí, enfrente del ayuntamiento, en una instalación montada para ese propio ayuntamiento, yo mismo, sin moverme de donde estaba sentado, pueda grabar esto con mi cámara de fotos: (el vídeo dura 37 segundos, aunque el tipo se estuvo columpiando por ahí unos diez minutos. De fondo se oye la asamble de indignados)



jueves, 9 de junio de 2011

ESCÁNDALO EN LA BIBLIOTECA

Esto me lo contó mi padre:

Me dice que estaba una tarde en la plaza del aparcamiento de El Arroyo, la de enfrente de la biblioteca, hablando con un amigo suyo: que si tal que si cual... charlando, me dice.

De repente, mientras hablan, ven salir de la biblioteca un tipo con un carrito lleno de libros. Un carrito de esos de supermercado. El tío camina despacio y, como lleva el carro lleno de libros de diferentes tamaños, avanza con tiento para no tropezar con la multitud de trampas que tiene una acera. Poco a poco consigue llegar a los contenedores soterrados de basura y empieza a tirar libros al buzón azul: papel.

- ¡Eh, eh! -le gritan los dos, mi padre y su amigo- ¡EH!
- ... (Ni caso)
- ¡Eh, oiga! ¿Pero qué hace?
- ¿Cómo?
- Que qué hace, tirando libros
- Sí, tirando libros
- ¿Pero está usted loco?
- No se preocupen: soy de la biblioteca

(De la biblioteca municipal de El Arroyo, en Fuenlabrada, añado yo, para ignominia de nuestra ciudad)

- ¿Pero por qué tira libros a la basura? No los tire
- Son libros inútiles, libros viejos
- No los tire
- Es que hay que tirarlos. Espurgo.
- No los tire, haga el favor, hay mucha gente que les podría dar uso
- Bueno si ustedes quieren se los doy, no se pongan así
- Pues claro, para tirarlos nos los llevamos nosotros
- Pero llévenselos, ¿eh? No me los dejen por ahí tirados
- ... (Ni caso)


Y se los llevaron, claro.

Un par de días más tarde de esta historia, fui a casa de mis padres a hacerles una visita. Al llegar saludo a mi padre, que luego me cuenta esto mismo que acabo de contar yo.

- Joder papá... Libros inútiles dice -Y examino el montón de libros: Dostoievski, Charles Dickens, Miguel Enesco...
- Eso decía el tío
- Y se deshacen de estos libros para meter libros nuevos, supongo... -E imagino: Libros de cocina de Arzak, Premios Planeta, Alfonso Ussia...
- No sé, el tío los estaba tirando a la basura... Cuando nos dimos cuenta el tío ya había tirado un montón... Y como ahora los contenedores están enterrados no pudimos salvar más que estos. Algunos me los quedé yo, otros A.
- ¡Joder!
- Sí, ¡JODER!
- Y si no hubiera contenedor, ¿qué hubieran hecho? ¿una quema de libros en la plaza?
- Yo qué sé...
- ¡Pues: Joder!
- Sí, ¡JODER!

lunes, 11 de abril de 2011

APUNTES URBANOS

Apuntes urbanos es el título del último libro de poemas de Ricardo Bórnez. Este miércoles 11 de abril estaré acompañándole en su presentación, junto con otros poetas y amigos:


Será en la SALA SOUNDKISS
C/ Castillejos s/n, Fuenlabrada
21:00 h.

y participarán:

VANESSA TORRES

* * *
lentamente
el keroseno me congestiona los
pulmones,
siento que el aire me falta;
levanto la nariz como un periscopio
en busca de un aire que me alivie,
y una nube negruzca
cae sobre mis ojos
como aquel cielo
que los galos
siempre temieron
se les cayera encima

Ricardo Bórnez, Apuntes Urbanos (Ed. Los libros de Umsaloua, 2010)

jueves, 24 de marzo de 2011

FUENLABREÑOS EN LOS CAMPOS DE EXTERMINIO NAZI

Hace unos días conté aquí la historia de este artículo, aparecido en la revista "Fuenlabrada Ciudad"... Y ésta es la versión resumida que finalmente se publicó:


Instantánea de la liberación efectuada por tropas estadounidenses del campo de concentración de Mauthausen, el campo de los españoles, el 5 de mayo de 1945.


La reciente publicación del Libro Memorial compilado por los historiadores Benito Bermejo y Sandra Checa, en el que se recogen los nombres de los cerca de diez mil españoles que fueron deportados por los nazis a sus campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, nos confirma que al menos dos vecinos de Fuenlabrada sufrieron aquel infierno indescriptible.

De los cerca de diez mil españoles que pasaron por estos campos, 530 eran vecinos de la Comunidad de Madrid, un 6% del número total de deportados españoles. Aparte de estos dos vecinos de Fuenlabrada, aparecen registrados otros prisioneros naturales de diferentes localidades del sur de Madrid: De esta manera comprobamos que fueron deportados a los campos nazis dos vecinos de Getafe, dos de Leganés, dos de Móstoles, uno de Parla, dos de Pinto… y así hasta de más de cincuenta localidades de nuestra Comunidad. Pero, ¿Cómo llegaron dos de nuestros vecinos a caer prisioneros en estos atroces campos?

Tomás González Hurtado y Emiliano Solana Fabián, vecinos de Fuenlabrada, llegan a Francia junto con otros cientos de miles de exiliados de la guerra civil huyendo de la represión del ejército franquista. Las autoridades galas recluirán a estos refugiados en campos de prisioneros ubicados en playas del sur de Francia mientras deciden qué hacer con ellos. Al dar comienzo la Guerra Mundial, las autoridades francesas emplearán a los exiliados como mano de obra esclava para reforzar las defensas en la línea Maginot por lo que, cuando el ejército nazi penetra en Francia, un gran número de españoles será capturado. Unos 7.500 de ellos irán a parar finalmente al campo de concentración de Mauthausen, en Austria, con la aquiescencia del régimen franquista, que no los consideraba españoles sino “apátridas”. Sin embargo, no todos los españoles serán hechos prisioneros; algunos huyen y se unen a la célebre Résistance. Convertidos en maquis combatirán contra los invasores alemanes mediante acciones guerrilleras.

Nuestros vecinos Tomás y Emiliano son capturados por los nazis tras la invasión alemana de Francia en 1940 e ingresan juntos en el campo de concentración de Mauthausen el 27 de enero de 1941, procedentes ambos del campo de trabajos forzados de Fallingbostel. Se calcula que más de 120 000 personas fueron asesinadas en Mauthausen mediante las cámaras de gas móviles de monóxido de carbono, las tristemente famosas cámaras de gas “Zyklon B”, la congelación mediante duchas frías y posterior exposición a temperaturas heladas a la intemperie, los experimentos médicos abominables, los tiroteos indiscriminados, los ahorcamientos, la electrocución, los fusilamientos y sobre todo, el hambre y las enfermedades propias del hacinamiento, la suciedad, los malos tratos y la falta de higiene y de atención médica.

Tomás González Hurtado, que había nacido en Fuenlabrada el 7 de marzo de 1907, recibió el número de prisionero 6.618 tras su entrada en Mauthausen. Apenas seis meses después de su ingreso en este campo de concentración, el 30 de junio de 1941, Tomás fue transferido al campo anexo de Gusen donde, según los documentos del campo, fallecería por causas aun sin aclarar el 1 de enero de 1942.

En cuanto a Emiliano Solana Fabián, nacido en Fuenlabrada el 23 de julio de 1915, recibió el número 6.559 tras su ingreso en el campo de concentración de Mauthausen y consiguió mantenerse con vida hasta la liberación del campo el 5 de mayo de 1945, gracias a las sucesivas derrotas y al repliegue del ejército nazi y al avance de los ejércitos aliados.

¿Y qué fue de nuestro vecino Emiliano tras su liberación? Nada sabemos, ya que para él no era posible volver a España, y mucho menos a Fuenlabrada donde se arriesgaba a ser reconocido y a sufrir las represalias de las autoridades franquistas locales. Durante todos estos años de anonimato forzoso su historia ha permanecido olvidada por su propio pueblo, si bien desde ahora que comienza a ser posible recordar su memoria es muy posible que gracias a futuras investigaciones se puedan encontrar nuevas pistas que nos aclaren la respuesta a ésta y otras preguntas.

POSTDATA (8 de febrero 2019)

Diez años han pasado desde que escribiera este pequeño artículo. Muchas cosas han cambiado entonces en el mundo y en mi vida, así como en el volumen de información y de documentación accesible a través de internet que de otro modo permanecería por siempre oculta e ignota para mí.

Es por ello que hoy, 8 de febrero de 2019, tengo que volver sobre mis pasos para hacer una rectificación a este artículo: Emiliano Solana Fabián, según un documento que acabo de recibir, no es natural de "mi" Fuenlabrada, sino de Fuenlabrada de los Montes, provincia de Badajoz.

Esta rectificación no afecta en nada al resto de información tanto de un deportado como del otro: todo está documentado, el resto del artículo contiene información fiable y correcta. Simplemente el lugar de nacimiento, por simplificar, aparecía en los documentos que hasta ahora había consultado como "Fuenlabrada" cuando en realidad era el florido, bello (y largo) nombre de "Fuenlabrada de los Montes".

¿Y qué fue de él tras su liberación? Me preguntaba hace diez años... Pues un par de cosillas he podido saber: que en los años 50 emigró a Sudamérica, pasando al menos por Argentina y Brasil, donde vivió algunas aventuras singulares que quedan fuera de esta investigación y que tal vez algún día cuente cuando escriba sobre los deportados del pueblo hermano de Fuenlabrada de los Montes, puesto que el número de deportados de este pueblo asciende ahora de cinco a seis: Felipe Barbo Ramírez, Vicente Camarero Picatostes, Ginés Higuera Toledo, Félix Campos, Antonio García Rodríguez y Emiliano Solana Fabián.... Espero tener fuerzas y salud para afrontar ese proyecto algún día.

viernes, 18 de marzo de 2011

HISTORIA DE UN ARTÍCULO

En la zona de la derecha de este blog he puesto las publicaciones en las que de algún modo u otro he participado. Pinchando sobre ellas se va al enlace correspondiente en el que se detalla más información... No están todas mis publicaciones ni todos mis artículos: algunos fueron publicados en páginas web que a día de hoy han desaparecido, otros fueron publicados únicamente en papel, en revistas, etc. que no tienen dirección de internet. Sí, ya sé que parece increíble: revistas que no tienen página web. Un caso especialmente raro de inexistencia en internet es el de la revista municipal del ayuntamiento de Fuenlabrada: "Fuenlabrada Ciudad". Hace unos tres años publiqué un artículo en esta revista y ésta es la historia que ahora quiero contar. La historia de la publicación de aquel artículo...

Cuando volví a España después de varios años en Inglaterra me puse a investigar sobre la historia de mi ciudad, pueblo o lo que sea: Fuenlabrada. Hice lo lógico, acudir al archivo municipal localizado en uno de los sótanos del ayuntamiento nuevo. Allí, una mujer de trato difícil me complicaba las cosas, parecía que más que archivo municipal era su archivo privado y había que tener mucho tacto para poder consultar lo que se suponía que uno podía consultar por el mero hecho de solicitarlo. No me entretendré mucho más con esta parte de la historia ni con esta mujer, porque sinceramente no merece la pena. El caso es que allí, casi de casualidad encontré un libro que llevaba -y lleva- por título: Libro Memorial. Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945), libro que hoy se puede consultar en la página del ministerio de cultura y que incluso incorpora un buscador... Dicho libro contiene los nombres, clasificados por provincias, de los españoles que fueron deportados a los campos de concentración y exterminio nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Allí pude leer por primera vez que en aquellos campos de horror y muerte habían penado tres (¡3!) fuenlabreños. ¿Cómo era esto posible? En 1936 Fuenlabrada era un pequeño pueblecillo de menos de mil habitantes, campesinos en su mayoría. ¿Qué camino, qué tremenda historia, llevaba a un humilde hombre de un pueblecito remoto al campo de concentración de Mauthausen? ¿Y por qué me enteraba ahora, prácticamente de casualidad? ¿Por qué no hay ningún rastro de ello en mi ciudad? La cosa no acababa ahí; además de ellos tres había deportados de otros muchos pueblos de alrededor: dos de Leganés, dos de Getafe, dos de Pinto, uno de Parla, dos de Móstoles... Y así hasta 530 solamente de la Comunidad de Madrid. Cerca de 10.000 de toda España. Decidí investigar el tema...

Pero antes, y aquí comienza realmente la historia -perdón por la tan larga introducción- concerté una cita con el editor de la revista municipal, cita a la que al final no pude ir aunque sí mi padre, que me contó la siguiente conversación:

- Buenos días, le quería consultar un asunto. Mi hijo está preparando un artículo sobre los fuenlabreños deportados a los campos de concentración nazi y nos preguntábamos si sería posible publicarlo en la revista municipal, en la sección de historia que tienen.
- Vaya, qué interesante. Claro, claro. De los republicanos, ¿no?
- Sí
- Por supuesto, espérese, mire... -Y abrió un cajón lleno de cosas entre las que empezó a rebuscar- Mire, mire, aquí la tengo -y desplegó ante mi padre una arrugada bandera republicana- Yo también soy republicano y claro que sí, ese artículo se va a publicar, tráigamelo cuando lo tenga listo
- Muchas gracias

Para los que no lo sepáis el ayuntamiento de Fuenlabrada lleva gobernado por el PSOE desde hace casi treinta (¡30!) años y, aunque matemáticamente no lo necesita, está coaligado con Izquierda Unida que tiene, tanto en la época de esta historia como a día de hoy, dos concejales.

Al cabo de unos meses que me los paso leyendo libros diversos, artículos, etc. -e incluso entrando en contacto a través de internet con los archivos en Alemania de los campos de concentración, a quienes debo agradecer la amabilidad con la que pusieron toda su información a mi disposición (en clara antítesis con su homóloga de Fuenlabrada)-, soy yo en persona quien entra en el despacho del "republicano" de la revista municipal.

En ese tiempo había descubierto que no eran tres, sino dos los fuenlabreños que habían sufrido los campos de concentración. El tercero, Félix Campos se llamaba, no era de mi pueblo sino de Fuenlabrada de los Montes, provincia de Badajoz. Por un error comprensible aparecía erróneamente atribuido a la Fuenlabrada de la provincia de Madrid. De esta manera, y junto con otro nombre que descubrí en mi investigación y que no aparecía en el libro del ministerio de cultura, resultaban cinco (¡5!) deportados a los campos nazis de este pequeño y entrañable pueblo extremeño... Por cierto, y perdón por volverme a desviar del asunto, pero todo hay que decirlo: cuando me puse en contacto con uno de los profesores universitarios que habían coordinado el Libro Memorial para comunicarle el error y facilitarle la información que había conseguido para enmendarlo, no me hizo ningún caso. Le mandé un correo electrónico que nunca fue contestado.

Pero sigo. Decía que pasado el tiempo vuelvo al ayuntamiento con el artículo terminado.

- Hola. Soy Antonio Díez, el del artículo de los campos de concentración. ¿Se acuerda de mí?
- No
- Estuvimos hablando hace un tiempo, le dije que estaba investigando sobre los fuenlabreños deportados a los campos de concentración y exterminio nazis
- Ah, ya... ¿Y qué pasa?
- Pues que aquí está el artículo -y le dejé sobre la mesa los tres folios que representaban varios meses de investigación y de lectura de textos y documentos en varios idiomas, sobre todo alemán y francés.
- Espera un momento, voy a hacer una llamada
- ¿?

Y llama y aparece otro tipo. Esta vez sí el "jefe" real de la revista municipal y no un chupatintas con ganas de tirarse el pisto.

- ¿Qué traes?
- Un artículo sobre los fuenlabreños que...
- Ah... Déjame ver
- Tenga

Y se lo acerco. Lo leyó despacio, con rostro pensativo

- Aha... aha... uhum... uhum.... Bien... Vale. Esto no sé si se va a poder publicar
- ¿Cómo dice?

La bandera republicana supongo que seguiría arrugada en el fondo de un cajón de aquel despacho. Esta vez nadie tenía ganas de sacarla a pasear. El tipo que habló con mi padre el primer día mucho menos.

- Que no sé si se va a poder publicar esto.
- Pero a mí me dijo este señor que él, como director de la revista, lo iba a publicar
- ¿Que te dijo qué? El jefe soy yo y no se puede publicar nada sin mi consentimiento

El tipo aquel me daba pena y risa a la vez, pero yo no había venido a sacarle los colores, sino a publicar la tremenda y durísima historia REAL que había estado investigando durante varios meses en mis ratos libres.

- ¿Y por qué no se puede publicar?
- Pues porque reabriría heridas, no es conveniente
- ¿Cómo? ?¿?¿?¿?

Por aquel entonces el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, estaba estudiando la redacción final de la conocida como Ley de la Memoria Histórica junto con expertos, asociaciones de víctimas y otros líderes políticos. Mientras esto sucedía, aquellos que todavía simpatizaban con el régimen franquista o que directamente tenían miedo de que se descubrieran sus desmanes predemocráticos recurrían a la cantinela de "no hay que remover el pasado ni reabrir heridas"...

- No creo que este artículo reabra ninguna herida. En todo caso tal vez ayude a cerrarla. Y por otra parte es un artículo diseñado para la sección de historia de la revista. Es historia y de todo lo que hay en él escrito tengo pruebas documentales.
- Es que además esto abriría "un melón"
- ¿Un melón? -Yo lo estaba empezando a flipar...
- Sí, si tú publicas este artículo otra gente va a querer hacerlo también, y...
- ¡Pues ojalá! A ver si vamos a tener aquí en Fuenlabrada una cantera de historiadores y no lo sabemos. Además, la revista municipal, ¿de quién es? ¿no es de todos? ¿no está para eso? ¿para qué está sino?
- Bueno, para publicar esto yo tengo que conseguir autorización "de arriba", ¿me entiendes?
- Claro que sí...

Y no sé que más me contestó, porque yo ya había recogido mi artículo de su mesa y me había dado la vuelta. Era perder el tiempo. Pero el tipo tenía razón, él era un don nadie, un oscuro funcionario cuyo puesto dependía de los vaivenes políticos y que no podía arriesgar ni un ápice por su cuenta y riesgo si quería conservar la talegada que debía cobrar por elaborar una revistilla municipal.

Así que decidí tirar de gente y amigos que conocía para poder ir a hablar directamente con el alcalde. Pero antes pasé por el despacho de Teresa Fernández, la concejala de Izquierda Unida, que suponía debía tener mano en el ayuntamiento e incluso interés en la publicación del artículo. Durante las anteriores fiestas patronales un grupo de nazis amenazaron con prender fuego el chiringuito de Izquierda Unida y, aunque no lo consiguieron, arrancaron de cuajo la bandera republicana que tenían como decoración. Hablé con ella, hizo un par de llamadas y me dijo:

- Vete a hablar con el alcalde

Y allá que fui. Pero no pude hablar con él, todavía no... En la puerta me hicieron esperar aún un buen rato. Con la tontería ya llevaba allí más de tres horas, sentía hambre, cansancio, tenía mil cosas que hacer y no estaba sacando nada en claro. Mientras pasaba el tiempo y me empezaba a preguntar por qué perdía mi tiempo en un ayuntamiento me recibieron por fin dos de sus secretarios.

- Buenos días
- Buenos días
- ¿Sobre el artículo, no? -me dice uno de ellos
- Sí
- Me lo deja ver
- Por supuesto

Según se lo entrego lo empieza a leer. La reacción me resultaba conocida:

- Aha... aha... uhum... uhum... Bien... Vale... Ummm... es un artículo polémico...
- ¿Polémico? ¿Por qué?
- Pues porque reabre viejas heridas y...
- Un momento, eso ya me lo ha dicho antes su compañero. No reabre heridas. Es historia.
- Es historia según se mire, puede ofender a ciertas personas...
- ¿A quién? Mire, le diré una cosa: en este artículo no se ofende a nadie. Al contrario. Se reivindica la memoria de dos de nuestros paisanos que vivieron el infierno de los campos de concentración. Aunque ahora que lo dice sí, sí que en el artículo se ofende y se denuncia a ciertas personas: a los nazis. Por eso le digo, y me comprometo a ello, que si una vez publicado les llegara una querella del Tercer Reich por lo que yo pongo ahí que sepan que asumo toda la responsabilidad... Es más, estoy dispuesto a firmarlo. Tráigame un papel en el que ponga que ustedes no se hacen cargo de las posibles ofensas hacia la Alemania nazi, y que yo, Antonio Díez, soy el único que responde de este artículo y lo firmaré encantado...

Y es que ya me estaban tocando los huevos. Estaba harto. Era tardísimo, no estaba llegando a ningún lugar. Había tenido que contar la misma historia a cuatro personas ya. Y nadie parecía tener conciencia del valor del artículo, sólo veía miedo, irracionalidad e incompetencia. La ciudad en la que vivo estaba, y está, en sus manos.

- Mira no te lo tomes así. El alcalde es una persona muy conciencia con esos temas. Su propio padre estuvo preso en Cuelgamuros construyendo el mausoleo de Franco después de la guerra, y...
- Mire, este artículo, el artículo que acaba de leer, lo he escrito yo. Yo. Y no De Juana Chaos...

Por aquel entonces quizá recordaréis que el etarra Iñaki De Juana Chaos había sido encarcelado tras publicar dos artículos en la presa por los que se le acusó de pertenencia a banda armada y amenazas.

- Tampoco digo eso.
- ¿Sabe que le digo yo? Que me devuelva el artículo. Devuélvamelo. Me lo llevo. Esto es una pérdida de tiempo y prefiero no publicarlo en su revista municipal. Ya lo publicaré por otro lado, hay mil sitios. Y más ahora con internet. Lo puedo publicar donde quiera. Eso sí: el artículo llevará una nota al pie que dirá "El ayuntamiento de Fuenlabrada, gobernado por PSOE e IU, se negó a publicar este artículo porque reabría heridas y podría ofender a la Alemania nazi"...
- Bueno tampoco te pongas así. Mira, dame el artículo, lo vamos a publicar
- ¿Sí?
- Sí
- Pues tome, aquí se lo dejo

Y sí: lo publicaron: la versión reducida de una página, ya que la de tres páginas era demasiado extensa, me dijeron. Y, por supuesto, no cobré nada por ello: ni yo lo pedí ni me lo ofrecieron. Enhorabuena por ellos... Pero antes de irme a casa, ya que tenía cita y me estaba esperando, pasé a saludar a Manuel Robles, alcalde de Fuenlabrada, quien efectivamente, me contó la historia de su padre en Cuelgamuros y otra historia que de momento no voy a contar sobre un juicio que tuvo hace algunos años por reabrir heridas. Eran otros tiempos y no lo tengo que contar yo, supongo que lo contará él algún día de estos. Si se atreve.

Todo fueron buenas palabras con el alcalde. Me resultó un hombre de trato cercano y cordial. Así que aproveché que estaba allí charlando con él y le dije:

- Señor Alcalde, sería de justicia crear un memorial, un monumento a estas dos víctimas de la barbarie nazi -en Fuenlabrada nos encantan los monumentos- e incluso ponerle sus nombres a una calle o plaza -en Fuenlabrada se estaban construyendo y planificando, en ese momento anterior al estallido de la burbuja inmobiliaria, diversos desarrollos urbanísticos.
- Sí, estaría bien. Pero hay unos trámites, ya sabes. Todo se verá

Pero no se hizo nada al respecto.

Y por eso, a día de hoy, como la revista municipal no tiene versión online, el artículo que escribí con la historia y los nombres de los fuenlabreños que fueron deportados a los campos nazis se habrá convertido en lo mismo que tantos otros hombres, mujeres y niños que tuvieron la desgracia de ser exterminados en esos campos del horror: cenizas y humo.